Saludos del Superior Distrito Chile – Perú

Saludos del Superior Distrito Chile – Perú

Saludos del Superior Distrito Chile – Perú

Estamos agradecidos de Dios. Hemos logrado realizar nuestro 1er capítulo del Distrito Chile-Perú. Regresamos a nuestras comunidades con un renovado espíritu y claros compromisos que queremos cumplir en los próximos tres años. Nuestra misión quiere servir a los más pobres, estrechar los vínculos entre nuestras obras, renovar nuestras vidas a la luz de los desafíos que vive la familia, los jóvenes, y nuestra misma Iglesia. Nos identificamos como “educadores en la fe”. Ya sea en los colegios o en la Parroquia, o en un centro de atención a niños vulnerables, queremos formar jóvenes y niños entusiasmados por Cristo que, con sus vidas y su educación, puedan entregar todos sus talentos a una sociedad más justa, solidaria y cristiana.

En el capítulo agradecimos a Dios el apoyo de tantos colaboradores laicos que nos siguen animando con su entrega y sus conocimientos. Cuanto tenemos que seguir aprendiendo y confiando en nuestros laicos, como nos animó Beato Basilio Moreau. La formación de los laicos ya sea jóvenes o adultos, es fundamental.

Agradezco al equipo organizador del Capítulo que nos preparó muy bien en todo lo que se necesitaba para el buen resultado del Capítulo. Había temores por la pandemia de COVID. Afortunadamente Dios nos fue acompañando y todo se realizó sin problemas.

En el capítulo fui elegido como Superior por los próximos tres años, y agradezco la confianza de mis hermanos religiosos. Agradezco también la elección de P. Elmer Caro c.s.c. y P. Andrew Gawrych c.s.c., como delegados en el Consejo. En los próximos días anunciaré a mis asistentes y a los otros consejeros. Pido a Dios poder tener como equipo la sabiduría para seguir animando nuestra vida comunitaria, nuestra vida apostólica, y sobre todo acompañando a los jóvenes que están llegando a Santa Cruz, queriendo con generosidad dar sus vidas para responder a esa voz de Cristo, que les dice como a cada uno de nosotros ¡Ven y Sígueme!.

Que Dios nos siga acompañando y podamos ver muchos buenos frutos, pero sobre todo responder a lo que Cristo nos va pidiendo para tener una cultura marcada por los valores del evangelio en donde los pobres, los jóvenes y las familias, sean nuestra principal preocupación.