La Comisión de Vocaciones y Formación de la Administración General de la Congregación de Santa Cruz organizó el Encuentro de Directores de Vocaciones de toda la Congregación en Le Mans, Francia, cuna de nuestro nacimiento como familia religiosa. Este encuentro se desarrolló del 29 de abril al 6 de mayo y reunió a religiosos provenientes de las distintas jurisdicciones de la Congregación en el mundo, en un ambiente de fraternidad y discernimiento.

Por el Distrito Chile – Perú participaron el P. Gabriel Fuentes, C.S.C., Director de Vocaciones de Chile, y el Hno. Anthony Terrones, C.S.C., Director de Vocaciones de Perú. Durante la semana, los participantes tuvieron la oportunidad de evaluar y compartir las diversas experiencias del trabajo vocacional que se viene desarrollando en cada país y jurisdicción. Estos espacios de diálogo permitieron reconocer los desafíos comunes, valorar las iniciativas locales y fortalecer la misión compartida de acompañar a los jóvenes en su camino de fe y discernimiento.

El encuentro contó también con la presencia del Superior General, Hno. Paul Bednarczyk, C.S.C., quien ofreció una reflexión profunda sobre el futuro de las vocaciones y la formación dentro de la Congregación. Sus palabras invitaron a mirar con esperanza el horizonte que se abre para nuestra misión, recordando que la pastoral vocacional no es solo una tarea, sino un servicio vital dentro de la Congregación.

Más allá de las sesiones de trabajo, el encuentro en Le Mans tuvo un fuerte valor simbólico y espiritual. Volver a la tierra donde nació nuestra familia religiosa fue una oportunidad para renovar la memoria de nuestros orígenes y reafirmar el compromiso de seguir construyendo, desde la esperanza, una Congregación que responda a las necesidades del mundo actual.

Que Jesús, el Buen Pastor, siga inspirando a más jóvenes a responder con generosidad a su llamado, especialmente dentro de la Congregación de Santa Cruz. Como hombres de esperanza, queremos continuar haciendo que Dios sea conocido, amado y servido, confiando en que la semilla sembrada en cada encuentro dará frutos abundantes para la Iglesia y para la sociedad.

×